Picaduras de orugas

La oruga del pino o más conocida como procesionaria, es la responsable del retraso en el crecimiento o la muerte de varios tipos de pinos. Además del daño a la naturaleza, la oruga procesionaria provoca reacciones dermatológicas en los seres humanos por el contacto con sus pelos irritantes. La dermatitis se produce tan solo con entrar en contacto con los pelos que vuelan en el aire. Esta dermatitis se observa generalmente en primavera y sobre todo de abril a junio.

Picaduras de orugas

La erupción tiene su inicio de 1 a 12 horas después del contacto con los pelos y se presenta con picazón intensa y continua. Morfológicamente, consiste en lesiones papulosas, excoriadas y rosadas en una base edematosa. El diagnóstico suele ser sencillo. El mecanismo patogénico de la afección es mecánico, farmacológico y de naturaleza alérgica. Además de la piel, la procesionaria puede afectar a los ojos y rara vez las vías respiratorias. A pesar de los considerables daños a los seres humanos y a la naturaleza, la infestación de la oruga del pino es un problema subestimado.

Entre los países del Mediterráneo, en las regiones costeras, cada año los pinos son asaltados por un insecto aparentemente inofensivo: la oruga del pino Thaumetopoea pityocampa Schiff. Como cuestión de hecho, este insecto es estrictamente fito y xilófago y así sobrevive comiéndose las estructuras del pino, destruyendo así sus ramas y retrasando su crecimiento. Los pinos viejos son especialmente infestados por una cantidad masiva de parásitos. Los pelos de la oruga procesionaria son conocidos desde la antigüedad por las reacciones adversas, que no se limitan a la piel sino que también involucran a los sistemas oftálmicos y respiratorios.

La dermatitis que provoca la procesionaria se observa más comúnmente en lugares de trabajo como leñadores, personal forestales, jardineros residenciales, viveristas, ganaderos, recolectores de resina y entomólogos y en personas que pasan sus vacaciones al aire libre de camping.

El viento favorece la contaminación de los pelos de las orugas y la sudoración también facilita la aparición de dermatitis. La gravedad y la distribución de la erupción depende de la modalidad e intensidad de exposición. La cara, el cuello, antebrazos, espacios interdigitales y el dorso de las manos son las zonas del cuerpo más afectadas. La gravedad de la erupción puede dividirse en si ha habido contacto directo o si ha sido por contacto indirecto (el aire). Los pelos de las orugas pueden atravesar la ropa y clavarse en nuestra piel.

Picaduras de orugas

El prurito provocado por las orugas es intenso y continuo, con empeoramiento intermitente. Clínicamente, la erupción se manifiesta con la piel teñida de rosa a rojo brillante, máculas y pápulas redondas, de 3 a 8 mm de diámetro. Las pápulas pueden ser superadas por vesículas.

Las lesiones purpúricas debido al rascado son resultados comunes. A veces se pueden producir lesiones ampollosas. En los párpados de la erupción puede llegar a ser evidente con un edema más o menos visible.

El tratamiento es principalmente de apoyo y muestra escasa eficacia. Los antihistamínicos sistémicos no revelan gran utilidad. Sin embargo se recomienda su uso.

Los esteroides tópicos pueden acelerar la resolución de las lesiones, mientras que los esteroides sistémicos se utilizan excepcionalmente en los casos graves.

Los productos anti-picazón tópicos que contienen mentol o fenol puede ser útiles para aliviar el prurito.

Si tienes picazón en los ojos, te molesta la luz, experimentas mucho lagrimeo y tienes problemas respiratorios, debes acudir al médico de inmediato y comunicarle que has tenido contacto con orugas.