Leishmania

La leishmaniasis, el término médico utilizado para la condición de enfermedad que es provocada por el parásito protozoario Leishmania, se puede categorizar por dos tipos de enfermedades en perros: una cutánea (piel) y una reacción visceral (órgano abdominal), también conocida como fiebre negra, la forma más grave de la leishmaniasis.

Leishmania

La infección se adquiere cuando se transmiten flebótomos de los parásitos flagelados en la piel de un huésped. El periodo de incubación desde la infección hasta que aparecen los síntomas es generalmente entre un mes a varios años. En los perros, invariablemente se extiende por todo el cuerpo a la mayoría de los órganos. La insuficiencia renal (de los riñones) es la causa más común de muerte, y virtualmente todos los perros infectados desarrollan la enfermedad visceral o sistémica. Hasta el 90 por ciento de los perros infectados también desarrollan síntomas en la piel. No hay edad, sexo o raza predilecta para las picaduras de mosquitos, sin embargo, los machos son más propensos a tener una reacción visceral.

Los principales sistemas de órganos afectados son la piel, los riñones, el bazo, el hígado, los ojos y las articulaciones. Comúnmente también se desarrolla una reacción de la piel, con lesiones y la pérdida del pelo. Existe una marcada tendencia a la hemorragia.

Esta enfermedad está presente en los países Mediterráneos, Portugal y España. También ha habido casos esporádicos confirmados en Suiza, el norte de Francia y los Países Bajos, y las zonas endémicas se encuentran en América del Sur y Central y en el sur de México. Han aparecido casos endémicos en Oklahoma y Ohio.

Leishmania

Es importante tener en cuenta que la leishmaniasis es una zoonosis, y los organismos que residen en las lesiones puede ser transmitidos a los seres humanos.

Síntomas y tipos de leishmaniasis

Hay dos tipos de leishmaniasis vista en perros: visceral y cutánea. Cada tipo afecta a diferentes partes del cuerpo del perro.

Visceral: afecta a los órganos de la cavidad abdominal y puede provocar:

  • Pérdida de peso severa.
  • Pérdida del apetito (anorexia).
  • Diarrea.
  • Heces negras (menos frecuente).
  • Vómitos.
  • Sangrado nasal.
  • Intolerancia al ejercicio.

Cutánea: afecta a la piel y puede provocar:

  • Hiperqueratosis. El más importante hallazgo, la ampliación excesiva epidérmica con engrosamiento, despigmentación (pérdida de color de la piel), y el agrietamiento del hocico y las almohadillas.
  • Alopecia - capa del pelo seco y quebradizo, con la caída del pelo simétrica.
  • Los nódulos generalmente se desarrollan en la superficie de la piel.
  • Nódulos intradérmicos y las úlceras pueden ser vistos.
  • Uñas anormalmente largas o frágiles son un hallazgo específico en algunos pacientes.

Otros signos y síntomas asociados con leishmaniasis son:

  • Linfadenopatía - enfermedad de los ganglios linfáticos con lesiones de la piel en el 90 por ciento de los casos.
  • Adelgazamiento.
  • Los signos de insuficiencia renal, el exceso de orina, sed excesiva, posibles vómitos.
  • Neuralgia - trastorno doloroso de los nervios.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Inflamación de los músculos.
  • Lesiones osteolíticas - una zona de "perforaciones" con pérdida ósea severa.
  • Inflamación del revestimiento de los huesos, casos raros.
  • Fiebre con un spleed ampliado (en alrededor de un tercio de los pacientes).

Causas de la Leishmania

Viajar a las regiones endémicas (por lo general en el Mediterráneo), donde el perro puede estar expuesto a las moscas de arena es la forma más común de contraer la infección. Sin embargo, recibir una transfusión de otro animal infectado también puede conducir a la leishmaniasis.

Diagnóstico de la Leishmania

El veterinario le hará un examen físico completo a tu perro, teniendo en cuenta el historial de los síntomas y los posibles incidentes que podrían haber llevado a esta condición. Se llevará a cabo un perfil completo de sangre, incluyendo un perfil químico de sangre, un hemograma completo y un análisis de orina. El médico buscará evidencias de enfermedades como el lupus, el cáncer y el moquillo, entre otras posibles causas de los síntomas. Las muestras de tejido de la piel, el bazo, la médula ósea o los ganglios linfáticos se tomarán para el cultivo de laboratorio, así como fluidos aspirados. Puesto que hay lesiones a menudo relacionadas, sobre la superficie de la piel, una biopsia de la piel también serán necesarias.

La mayoría de los perros con leishmaniosis tienen altos niveles de proteína y gammaglobulina, así como la actividad enzimática hepática alta. Aun así, habrá que medirla para eliminar la posibilidad de que sea fiebre por garrapatas la causante de los síntomas, y también se puede probar específicamente para el lupus, para descartarlo o confirmarlo como causa.

Tratamiento de la Leishmania

A menos que tu perro esté muy enfermo, será tratado como un paciente externo. Si está demacrado y crónicamente infectado, es posible que necesites considerar la posibilidad de la eutanasia debido a que el pronóstico es muy pobre para estos animales. Si tu perro no está infectado gravemente, el veterinario le recetará una dieta rica en proteínas de alta calidad, una diseñada específicamente para la insuficiencia renal si es necesario.

Se trata de una zoonosis, y los organismos que viven en las lesiones pueden transmitirse a los seres humanos. Estos organismos no serán totalmente eliminados, y la recaída, requiere tratamiento, es inevitable.

Hay medicamentos que pueden ser útiles en el tratamiento de los síntomas y en el tratamiento de la enfermedad. Tu veterinario te aconsejará sobre el mejor curso.

Vida y Gestión de la Leishmania

El veterinario querrá vigilar a tu perro por la mejoría clínica y para la identificación de organismos en biopsias repetidas. Puedes esperar una recaída en unos meses hasta un año después de la terapia inicial, el veterinario querrá volver a revisar la condición de tu perro por lo menos cada dos meses tras la finalización del tratamiento inicial. El pronóstico para una cura exitosa está muy vigilado.